domingo, 28 de mayo de 2017

Sé.

Lo sé.
Sé que me espías.
Sé que me visitas.
Sé que me lees.
Cada día. Cada publicación. No comentas. Te masturbas. E imaginas.
Me imaginas a mí. Desnuda. En cada postura que me describo. Abierta. Mojada. Expuesta. Cachonda. Preparada. Excitada.
Te imaginas a ti. En cada situación que describo. Detrás. Encima. Debajo. Empujando. Lamiendo. Mordiendo. Eyaculando. Follando.
Sé que te corres.
Sé que quieres comentar.
Sé que quieres decírmelo.
Sé que quieres hacer realidad cada post.
Sé que fantaseas.
Sé que me deseas.
Cada día. Cada publicación. Escribo. E imaginas que es por ti. Para ti. De ti. Y es posible. O no. La duda te enciende. Tocas tu polla. La acaricias. Cierras los ojos. Intentas verme. Dentro de tus cuencas. Desnuda de nuevo. Cabalgando tu pene. Erecto. Gordo. Duro. Me ves. Encima. Con el capullo dentro. Aprietas tu verga. Sientes mi coño. Gritas mi nombre. Porque lo sabes.
Lo sé.
Sé que lo sabes.
Ahora sabes que lo sé.
Pajeate.
Sé que quieres.
Sé que quieres que lo sepa.
Sé que quieres que te imagine.
Sé que quieres formar parte.
Sé que tu polla también lo quiere.
Así que te escribo. Y te describo. Y bajo mis braguitas. Y meto mi mano entre mis labios. Y está caliente. Y está húmedo. Y mis dedos se pringan. Y mis dedos acarician. Y mi clítoris se hincha. Y tengo que dejar de escribir.
Lo sé.
Lo sabes.
Nos estamos masturbando los dos.


domingo, 21 de mayo de 2017

En el piso de arriba.

Quiero vivir en el piso de arriba. Ése en el que no sé quien vive. Pero viven. Y reviven. Mientras yo me remuerdo las uñas. Quiero ser yo quien despierte a la vecina de abajo, cada día a las siete y poco de la mañana. Mañana tras mañana. Día tras día. Sobresaltarla. Con ese aullido. Ese grito. Fino. Que atraviesa los oídos a cuchillo. Quiero ser yo, la que parezca que me están rajando desde la boca hasta el culo. Quiero ser yo, la que llene el silencio frío con un gemido caliente. Quiero ser yo, la que atraviese imaginaciones. Porque sólo se me escucha a mí. En el último piso. Invisible. Mudo. El vecino. Que debe ser magnífico. Sólo alguien maravilloso provoca esos gritos día, tras día, tras día, a las siete y poco de la mañana. Sólo alguien maravilloso hace del inicio de tu mañana algo maravilloso. Y caliente. Los gritos derriten las paredes. No resiste nada el pladur. La muchacha lo resiste todo. Quisiera saber que es éso irresistible que la resiste cada mañana. Y algunas tardes. Después de comer. Hora de sobremesa. Sobrealfombra. Sobresofá. Sobre lo que sea. También debajo. Ni siesta ni pollas. Bueno pollas sí. Al menos ésa. Que hace gritar de esa manera. Vivo taquicárdica perdida. Me despierto acelerada. Pero sola. Y esos gritos. Ahí arriba, que no son míos, aunque los quiero para mí. Más tarde se escucha la ducha. Ya no es importante. Ya pasó lo bueno. Hasta la sobremesa. Primera hora de la mañana. Primera hora de la tarde. Quizá también a última hora de la noche, ya más en silencio, en calma. Quiero imaginar que sí. Porque yo quiero ser la vecina de arriba. Tres veces al día. A las tres horas casi en punto. Siempre a punto. Ya no quiero seguir suspensiva.
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Piel

A veces mi piel no es mi piel. Es la piel de otro cubriendo mi cuerpo. Otra piel haciéndose pasar por mi piel. Tu piel necesitando mi piel. Mi piel imaginando otra piel. Piel ajena siendo propia piel, sin estar.  A veces sólo estoy yo. En soledad. Con esta piel. Cierro las piernas. Cierro los ojos. Ambos muy fuerte. Y un destello. Interno. Me atraviesa. Desde el pubis hasta el cerebro. Explota. En forma de algo sabroso. Relamo. Mi lengua. Y. Entonces. Ya no soy. Mi piel. Soy piel, tan sólo. Alguna otra piel. Que se apodera de mi carne. Para volverme líquida. Muslos abajo. Tan abajo, que en mis tobillos. Podría estar tu lengua. Jugando. A subir. Hasta mi ombligo. Yo líquida cuesta abajo. Tú denso, cuesta arriba. En el ombligo tropezamos los dos. Quizá un poco más abajo. Hoy no me apetece decir coño. Porque lo tengo. Respingón. Líquido. Y tu lengua tan densa. Podría morir si digo coño. Hostias. Quiero morir. Voy a decir coño. ¡ Coño!. Deja ahí tu maldita lengua. ¡ Muéreme!. De piel. Líquida. En tu boca densa. Con mi coño dentro. Haciéndose piedra. Piedra. Que se licua. Para volver. A hacerse. Piedra. En tu boca de piedra. Con tu lengua líquida. Ahora dime polla. Aunque no la vea. Susúrrame... polla. Grítame ¡ polla!. Dame,  polla. Dura, densa, piel. Dámela. Dentro de lo más adentro de mi coño respingón. Y reviéntame la piel que no se ve, hasta que tu polla de piedra, se vuelva líquida. Fóllame, hasta dejarnos, sin coño, sin polla, sin piel.
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jueves, 18 de mayo de 2017

Bochorno

Bochorno. Calor. Pies de madera. Apenas un  hilo de aire. Sin calcetines. Sin  pantalones. Sin camiseta. Fuera el top. Fuera las bragas. Desnuda. Me sobra la cama. Bochorno. Calor. Piernas abiertas. Coño húmedo. Axilas sudadas. Me sobra bochorno. Me falta aire. Me falta vergüenza. Me sobran ganas. Pero hace tanto calor. Manos de piedra. Duras. Inflamadas. Secas. Calor. Calor. Calor. Aquí no hay quien duerma. Me suda el pelo. Me sudan las pestañas. Me suda el coño. Húmedo. Sudado. Suave. Dulce. Salado. Cachondo. Sobre esta cama que sobra. Abro las ventanas. Del todo. Entra algo fresco. Entra luz. Qué le den por culo a todo. Culo sobre la cama. Que se eleva. Mientras la espalda se arquea. El coño se abre. Para recibir. Mis dedos. Unos pocos. Casi todos. Todos. Mano entera. Chorreo. Gemido. Grito. Suspiro. Aire. Garganta seca. Quejido. Ojalá pudiese morderme mis propios pezones. Ojalá fuese de carne ésto que tengo al lado. No me apetece meterlo. Son casi las doce. Comencé a las diez. En realidad ya me he hecho la paja. La estoy escribiendo. Después de casi dos horas magreándome el coño. Pasando mi pequeño vibrador por el clítoris. Los labios. El montecito rico de terminaciones nerviosas. Casi una hora, casi llegando. Al clímax. Sin llegar. No quiero. Un ratito más. Qué rico. Cuanto me gusta. Joder. Qué buena estoy. Joder. Qué buena está. Esta paja infinita. De infinito calor. Y aire. Masturbarme. Follarme. Joderme. Hacerme el amor. Penetrarme. Pajearme. Círculo vicioso. Con mi juguetito en círculo. Sobre la carnecita circular. Que palpita. Da calambres. Y me hace. Gozar. Jadear. Chillar. Pedir. Gritar. Morderme el labio. Soñar contigo. Con tu polla. Enorme. Tus huevos llenos. Depilados. Que metería ahora en mi boca mientras casi me corro. Lamería, todo tu escroto. Palparías mis pechos. Los machacarías. Y luego un beso. Enorme. Eterno. Denso. Bochornoso. Lleno de lengua. Saliva. Falto de aire. Lleno de carne. Y llena de carne yo. Con tu polla entrando. Llenando. Llegando. Al fondo de mi coño. Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah. Me fui. Ya no estoy. Ha sido tu polla. Ha sido mis manos. Ha sido mi juguete. Y la sábana echada a perder. Mojada. Sucia. Con olor a coño. Recién corrido. Y mi cuerpo laxo. Con mis tetas desparramadas. Mi mano en la entrepierna. Para sujetar. Esa corriente. Después de la explosión. Que todavía me dura. Y quiero que esté. Cuando vuelvas.
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sábado, 13 de mayo de 2017

Polla pequeña, NO.

No soporto las pollas pequeñas. Me da igual lo que digan. Ja. Un hombre seguro de sí mismo, con la polla muy pequeña, le soplará lo que yo opine. A un hombre experimentado en el sexo, con las cosas claras, y que no da nada por supuesto ni sentado, le dará igual. Aplaudirá, incluso. Pollas pequeñas. No las soporto. Y no pienso pedir disculpas. Como si fuese algo malo. Como si me creyese superior. Como si no debiese. No las soporto. ¿ Y qué?. Mi coño es pequeño, quizá tampoco le guste a alguien. Aunque con el paso de los años, voy descubriendo. Que los hombres tienen menos filtros. La mayoría porque un polvo es un polvo, y es suficiente con que una mujer no sea orco. La minoría, la chachi, no soportan según qué cosas. Como yo las pollas pequeñas. Pero a mí no me filtran, porque saben que doy morbo, que soy sexy, que adoro follar. Y puede que no encaje con el amante. Aunque ambos sabemos, que por lo menos habremos aprendido y disfrutado. El caso es que yo. No. No disfruto de una polla pequeña. No me llena. No me excita. No la siento. No da juego. No me agrada a la vista tampoco. No. Y no. No voy a tolerar que me digan que tengo un problema. Una limitación. Como si tuviese algún tipo de incapacidad sexual, o física. Que si no me valen todos los hombres del mercado por el tamaño de sus pollas. Que igual alguien me gusta pero su polla es pequeña y la jodí. ¿Y?. A mí no me vale todo el mercado masculino por mil cosas. Pelos en la espalda. Olores corporales. Obesos. Muy bajitos. Feos de la muerte. Latinos. Sí, seguro que pueden ser encantadores. Excelentes amigos. Pero follar, oh, follar es otra cosa. Es morbo, pasión, líbido, sex appeal, seducción. Y yo, lo siento. A estas alturas sé que me seduce y lo que no. El ojo es importante. Aunque a veces, alguien puede llegar a sorprenderte. Y es que tampoco se trata de es mi tipo, no es mi tipo. Sí, la mayoría de las veces, porque conocemos nuestro cuerpo a estas alturas, y lo que hace que se nos revolucionen las bragas. Pero puede haber alguien que se salga del mapa, y bienvenido. A pesar de éso, lo que no se soporta, no se soporta. Ni una polla de treinta. Ni una polla pequeña. Ni quiero morir empalada. Ni dejar de sentir algo que llene mi coño. Y mi coño no es especial, ni limitado, ni incapaz. Es un coño seguro, bregado, logrado con el paso de los años, sabio, selectivo. También mi mente. También mi líbido. Y éso no me hace ni encasillarme, ni limitarme. Me hace segura. Segura de lo que quiero yo, y de lo que quiere mi coño. Igual follo menos, pero es que yo FOLLO, no me conformo.
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lunes, 8 de mayo de 2017

Sofás.

Los carga el diablo. Una va a tomarse unos mojitos. Le ponen daiquiris. Se asoma al fondo. Decoración muy hippie. Todo sofás. Ancha es castilla. Para una primera cita. Daiquiri que baja. Risa que sube. Cojín para aquí, cojín para allá. Me acomodo. Te acomodas. Esa mano que acaricia. Ponga otros dos, camarera. Ese beso. Buen morreo. Otro morreo. Alarma en las bragas. Plim!. Menos mal que estamos solos. Monto a horcajadas sobre el que era un desconocido hace dos horas. Me sube la camiseta. Toma un sorbo de daiquiri. Y tres sorbos de mis tetas. Espero que la camarera no aparezca en este preciso momento. O sí. Ay, qué más da. Qué rico. El daiquiri. Y ese chupar de pezones. También. No pares. Vaquero contra vaquero. Cabalgando en un sofá de un garito cualquiera. Noto la polla. Empapo la tela. Sus manos en mi culo. Todo muy adolescente. Como en aquella discoteca juvenil. Qué recuerdos. Entonces había que llegar a casa a las doce, o a la una. Con un calentón de cojones, y mucha vergüenza. Hoy cojo a los cojones por los cuernos.  ¿ A mi casa? .Sí. Buscamos el coche. Más besos. Caricias por callejuelas. Tiquet. Semáforos. Un botón. Vaquero semibajado. Esa mano. Que va al pan. Y sube el pan. Subo yo. Me subo por las paredes agarrada al reposabrazos de la puerta del coche. Gimo. Cien coches pasan. Su mano se posa. Investiga. Pellizca. Encuentra. Creo que he empapado el asiento. Cierro los ojos. Gira el volante con la izquierda. La derecha en mi coño. Dos dedos dentro. Cuando llegamos. Falta un poco. Agarro su mano, con mi mano. Aprieto. Quiero más dedos dentro. Más adentro. Más adentro.  Pero chiquilla. Mmmm. Uf. Gimo. Vuelvo a gemir. Alguien pita. Me la suda. Yo también sudo. Con este sol. Y este calor. Y mi coño en un asiento. Y esos dedos dentro. Y alguno fuera. Llegamos. Subimos. Abres. Otro sofá. Día de sofás y asientos. Fuera camiseta. Fuera sujetador. Fuera tetas. Chúpalas. Y las chupa. Y las muerde. Y me tira en el sofá. Adiós pantalones. Y bragas. Estoy desnuda. Otra vez con todos esos dedos dentro. Ya totalmente dentro. Me arqueo. Mientras me chupa. Mientras me lame. Se acerca. Se acerca. Se acerca. Ya está dentro. Toda dentro. Me doy la vuelta. Veo todo el sofá. No sé que pasa detrás. Pero pasa de todo, porque grito, chillo y aúllo. Se desmontan los módulos del sofá. Casi me caigo. Nos recogemos mientras me empotra. Mi cabeza casi en el suelo. Mi culo casi en el techo. Su polla llegando a mi garganta. Pum. Pum. Pum. Pum. Pum. Ahora mi cabeza contra el respaldo. Mis caderas a cien por horas. Yo también me muevo. Mi culo contra la polla. Toma. Toma. Toma. Toma. Su mano en mi coño. Su mano en mis tetas. Mi grito en el cielo. Mis piernas perdidas. Corremos más que el coche. Este coño va a toda velocidad. Pum. Pum. Pum. Pum. Es de noche. Ya es de noche. Ya me fuí. Ya nos fuimos. Corrida en mis caderas. Es hora de irse. Es hora de contarlo. Es hora de un paracetamol. Menudo dolor de cervicales. Y el coño, pidiendo más guerra.
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domingo, 7 de mayo de 2017

Domingo preguntón.


Esta semana me propusieron sexo virtual. Por webcam. Dije que no. No me apetecía. Estoy en un punto extraño conmigo misma, y con el mundo. Y el sexo es parte de mí, y tiene que ver con el mundo. De hecho es un mundo. Así que, agradecí a mi amigo la oferta, y le dejé que se explayara con otra. Me daba cierta pereza motivarme, ver sus calzoncillos descendiendo poco a poco. Para ver su polla. Sus huevos. Seguro que me hubiese apetecido lamerlos. Darles mordisquitos. Chuparlos. Y sacar mi lengua puntiaguda para subir por su polla como si fuese un polo de fresa. Enredarla por todo el falo, hasta llegar al prepucio y allí atacarlo a remolinos. Me daba cierta pereza, desvestirme. Subir el top y dejar mis tetas al aire, rebotando contra mi tórax, con mis pezones todavía planos apuntando a ninguna parte. Bajar mis shorts, mis bragas, mi pereza, y poner el coño delante del móvil. Qué feo se ve. Abrirlo, y enseñar ese secreto ibérico recogidito y esponjoso. Seguro que me hubiese apetecido que me lo lamiesen. Que me dieran mordisquitos. Que me lo chuparan. Y que sacara su lengua puntiaguda para subir entre mis labios como si fuese un merengue de fresa. Enredarla por todo mi coñito, hasta llegar al clítoris y allí atacarlo a remolinos. Bah. 

Ayer me propusieron sexo telefónico. (hola!, sé que me estás leyendo C.). Dije que no. No me apetecía. Estoy en un punto, bla, bla, bla. Hace tiempo que unas letras repentinas hablando de sexo en la pantalla no me dicen nada. Hace tiempo que unas palabras al oído hablando de sexo no me dicen nada. Y mirad que ando caliente como una plancha. Pero falta ese click. Hay algo más seductor que todo éso, más complejo. más elaborado, o no. Quizá cualquier tontería podría ponerme más cachonda que una polla, o un relato. A ver si voy a ser pansexual. O sólo me hace falta un buen polvo de cinco horas para dejarme calladita. No lo sé. Otro día lo cuento. Que tengo ganas de piel. De polla. Y de huevos. De los gordos, de dos yemas. Con su polla muy gorda también. Chorreando entre mis tetas después de habérmela comido con más ganas que vergüenza. 

Así, que. Os pregunto. ¿ Qué os parece este tipo de sexo alternativo para cuando hay ganas, pero nada a mano?. ¿ Un complemento?, ¿ un tonteo sano?, ¿ una experiencia?, ¿ con conocidos, con desconocidos? Antes había telescopios, mirillas, y mucho morbo. El morbo es fundamental. Lo sorprendente. ¿ Qué tipo de sexo de este estilo os daría un morbazo que os cagáis? Animáos, anda, y no sólo los chicos. Contadme. Prometo contar yo también si se tercia. Total, siempre os lo cuento todo. Y estaría bien que el blog volviese a ser participativo como antes. ¿ Veis? He escrito ésto y me he puesto cachonda. Quien sabe, quizá pruebe algo antes de salir. Gracias! 
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