sábado, 23 de noviembre de 2013

23


Impar. No está mal. Partiendo de que le tengo manía a los pares... 
Como número de seguidores está bastante bien para el poco tiempo que llevo por aquí, si comentasen todos sería fantástico. 
Es una línea de autobús que no he cogido nunca, ni una fecha que haya marcado alguna vez en el calendario.
Fueron los centímetros que me desvirgaron.

 Calzaba yo dieciocho añitos, una sensualidad y sexualidad internas que me desconcertaban, la cabeza llena de pájaros y mi corazón loco por ser la reina del drama. Y como no, apareció él. El chico que jugaba a hacerse el malo, el que decía romper todas las reglas, el que posaba a ser distinto y yo me lo creí a pies juntillas. Me enamoré como una loca. 

Amor de cuento, con sensaciones muy reales bajo mi ropa. Tabues prendidos en los recovecos de mi infancia, clichés ocultos en la esquinita del alma. Y besos, muchos besos. Morreos mojados, húmedos y largos. Un sofá de un día cualquiera que faltamos a clase. Aquella lata de albóndigas del ultramarinos de enfrente.  La olla con el agua hirviendo, el abrelatas oxidado, aquella masa informe y fría. Total. ¿ quien quería comer? Yo tan larga como el sofá y boca abajo. Mis ojos haciéndose los dormidos. Sus manos jugando a averiguar hasta donde podían recorrer. Clic del sujetador. Diez dedos que eran cien acariciando mi espalda. Viajando mis costados. Ganando mis axilas. Coronando mis hombros. El suspiro de mi boca queriendo ser ronquido. No pasa nada, estoy dormida, o él así debería pensarlo. Aunque él y yo sabemos que no lo estoy. Pero haciendo ver que sí, es como si no pasase, como si fuese un sueño. Luego ninguno dirá nada. Mis pechos entre sus manos. Un placer secreto indescriptible. Los pezones duros totalmente a su merced. Culo en pompa. Adiós vaqueros. Su entrepierna contra mí. Y la barrera, el obstáculo, la verguenza, abriendo mis ojos y rompiendo el momento. 

Son pocos meses, le dije. Serás el primero, le dije. No puedo hacerlo, le dije. Él fingió comprender.
 Debe ser una relación estable, me dije. Será el primero, me dije. Ha de ser con el amor de vida, me dje. Yo comencé a no entender.

Días más tarde, semanas más tarde. No recuerdo cuantas. Tampoco importa, mi cabeza maneja recuerdos tan revueltos como intensos. Y aquella lucha de me  contra mí. De aquello que debía ser contra lo que quería hacer. De lo aprendido a lo deseado. Y gané yo.

Aquel otro piso franco. La cama de los abuelos. Una colcha vieja y polvorienta. Mi camiseta interior blanca enmarcando mis pezones. Desnuda de cintura para abajo. Tendida, nerviosa, tensa y ansiosa. Él encima de mí. Lágrima. Sorpresa. Dolor. Sangre. Roce. Besos. Traqueteo. Caricias. Eternidad. 

23cm de carne después, y un segundo y una hora más tarde... dejé de ser virgen. 
Fue dolorosamente placentero y hermoso.

-¿ Estás bien? 
-Sí, estoy bien. Te quiero. Te amo.
-Yo también te quiero. ¿ Y ahora?
-Ahora yo encima, porfi. 

Y se nos hizo de noche.


16 comentarios:

  1. Cuando publiqué el post eran 23 seguidores... alguien ha debido ofenderse.

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    1. jajajajaja.... ni lo creas, son blog que tan sólo logran vivir un par de días, me pasa continuamente, personas que van creando blog como si fuera una especie de entrenamiento, se van agregando como seguidores de muchos blogs para luego simplemente desaparecer del mapa, tal cual como llegaron, no les hagas mucho caso...

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    2. Buen texto. Me has hecho recordar a una de mis primeras novias, ella me decía que visualmente una polla de esas dimensiones era muy excitante, pero que también existía una cierta sensación de empalamiento…xD
      ¿Se te ha ido un seguidor? Eso tiene fácil solución.
      Besos

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    3. uf. si a tí te parece bueno algo mío yo sí que levanto 23cm del suelo. ni tan siquiera te esperaba. no sabes la alegría que me das.

      tu novia tenía toda la razón, sobre todo en una de las posturas más placenteras que la naturaleza ha inventado. además sienta precedente. un hombre con 12, puede ser excepcional y poner todo su empeño que... Supongo que ése también es tema para otro post, la profundidad y maleabilidad del coño femenino.

      mi blog acaba de subir enteros. un honor.

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  2. me gusta la manera como lo has escrito, el momento singular de comenzar a explorar el cuerpo de la otra persona que finge estar dormido, me pasó muy a menudo cuando estaba adolescente, ellas intentando investigar más de la cuenta y yo haciéndome el dormido, en la casa de la abuela con las niñas que me crié que eran mis tías pequeñas y mis primitas, eran tiempos del aprendizaje y nos tenían prohibido tener más amigos, lamentablemente cuando tienes ganas de saberlo todo, no entiendes de líneas de sangre, logré mi primera, segunda y tercera vez junto con ellas que lograron diferenciar que lo que hacíamos era solamente para practicar, desde unos simples besos hasta entregarnos por completo, cosas que quedaron en el pasado y que ninguno de nosotros se ha atrevido a recordar abiertamente, cosas de niños como dicen los más viejos....... quizás yo no sea un seguidor que aparezca en tu lista, pero al menos trato siempre de venir a leerte y comentarte...... besos!!!

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    1. bueno, una se encontraba atípica en su adolescencia y postadolescencia. era la única que bajaba la cabeza mientras las demás juraban que no se masturbaban, la que deseaba para su propia sorpresa que la magreasen los pechos mientras había aquellos morreos de discoteca, la que probaba y experimentaba con pelis porno, juguetes caseros sexuales, espejos, pinzas, y posturas, la que lleva el chip aprendido de que sexo y amor han de ir unidos, la que tenía la cabeza llena de ideales y el coño ardiente... tuve varias etapas de autodescubrimiento y ruptura de límites, que hoy día parecen ñoñeces, pero que hoy día, recordándolos son incluso divertidos.

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  3. Recordé y recibí una noche del pasado..
    Me ha gustado mucho

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    1. y yo me alegro de haberte abierto esa puerta. (si quieres compartir...)

      gracias.

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  4. Si se fue, tonto es, porque tú eres una delicia.

    Es precioso y me has despertado recuerdos. Qué tontas éramos no?
    Habremos dejado de serlo?

    Muchos besos...

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    1. pues no sé que decirte. ando un poco mosca.

      bueno, el factor educacional, las moralejas no escritas que llevábamos impresas de casa cuando salíamos al mundo...

      Yo no. Sigo igualita. al menos en esencia.

      a tí más, muñequita.

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  5. Deliciosa Pommette, eres extraordinaria practicando el sexo oral. Me refiero, por esta vez, al que se expresa mediante palabras (de tus habilidades con el otro, y no sólo oral, no tengo la menor duda). Con tus palabras estimulas, hasta más allá de donde uno pensaba que estaba el límite, el principal órgano sexual: el cerebro. Tú cerebro... y los otros.
    Te felicito. Te admiro. Te respeto. Y volveré siempre que pueda... Sabes hacer disfrutar a un fauno.
    Gracias.

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  6. se lee de un tirón, sin sujetadores ni cremalleras atascadas, sin el bozal de la lengua, con la libertad de la piel y las palabras.
    me ha encantado.
    muchas gracias.
    abrazo.

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  7. si te refieres a mi poesía acabo de escupir un poema en intemperancia.
    muchas gracias.

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    1. los poemas me echan de menos a mí. los leo mal.

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